jueves, 2 de junio de 2016



Exámenes Internacionales en Colegios:

¿Preparación para el Futuro o Negocio?


By Flor de María Vila A.





El mercado de la enseñanza de idiomas ofrece una variedad de exámenes internacionales que sirven para determinar el nivel de competencia lingüística alcanzado en inglés, una información de suma importancia para saber si los estudiantes realmente han aprendido y logrado los objetivos planteados en un determinado programa. Adicionalmente, varias de estas evaluaciones son reconocidas en todo el mundo, y también resultan útiles para definir el nivel de competencia lingüística de los estudiantes de manera objetiva, ya que en su estructura se considera la medición del nivel de destrezas obtenidas tipificadas en el Marco Común Europeo de Referencia, MCER (1).

Por otro lado, todos estos exámenes internacionales, con una equivalencia en el estándar internacional del MCER,  y cuyas escalas son usadas para homologar los diferentes títulos otorgados por las entidades certificadas, tales como los exámenes ESOL (English for Speakers of Other Languages)  de la Universidad de Cambridge, evalúan el conocimiento del idioma inglés de personas no nativas. Lo mismo sucede con los exámenes TOEFL (Test Of English as a Foreign Language)  y TOEIC  (Test of English for International Communication) gestionados por el Educational Testing Service (ETS), institución certificadora dependiente de la Universidad de New Jersey, que domina el mercado en Estados Unidos.

Si bien es cierto que estas pruebas ayudan a plantear los objetivos sobre lo que los estudiantes deben dominar con el fin de utilizar una lengua para  comunicarse, así como los conocimientos y destrezas que tienen que desarrollar para poder desenvolverse de manera eficaz, en muchos casos esta información no está siendo utilizada de la manera más apropiada, especialmente por muchos centros educativos de la etapa escolar.

¿Cómo es que sucede esto?

Vamos a poner un ejemplo que podría resultar familiar para muchos de nosotros: ¿Recuerdan la preparación preuniversitaria? En muchos casos, a los estudiantes se les apresta para pasar la valla del examen de ingreso, y no para ser buenos estudiantes una vez que están en la universidad. Por ejemplo, se dan casos de alumnos que ingresan con altos puntajes, que una vez dentro no son capaces de entender lo que leen. Entonces, podríamos afirmar que el desarrollo de las habilidades cognitivas utilizadas para entender un texto no figura entre los objetivos de un centro preuniversitario. Uno podría esperar que los alumnos preuniversitarios ya se hubieran aproximado por lo menos al dominio de las operaciones cognitivas de alto nivel requeridas para la comprensión o producción de significados dentro de un texto. Los centros preuniversitarios preparan para rendir el examen y cuentan con que el estudiante haya ya desarrollado las habilidades cognitivas requeridas para iniciar una preparación preuniversitaria. ¿Y acaso no conocemos casos de alumnos de tercero, segundo o hasta primero de secundaria que se están adiestrando en un centro preuniversitario? ¿Estarán ellos suficientemente aprestados para iniciar tal instrucción? Me temo que no. Lamentablemente, algo similar está sucediendo en algunos centros educativos en relación a la preparación para los exámenes internacionales señalados líneas arriba.

¿Por qué surge la necesidad de que escolares rindan exámenes internacionales para  certificar el nivel de competencia en el idioma inglés? ¿Estamos comercializando la educación?

         Habrían muchas respuestas, pero mencionaremos sólo algunas que están más relacionadas con nuestra experiencia. Pareciera que esto no es más que el resultado de la influencia del mercado. Es decir, los certificados de competencia lingüística otorgados por las instituciones internacionales son ya un referente muy estimado en el mercado laboral y especialmente determinante en el ámbito universitario internacional. Hemos tenido en nuestras aulas alumnos preocupados por asegurarse de obtener el puntaje requerido para postular a alguna maestría en el extranjero o estudiantes angustiados por estar listos para una entrevista de trabajo o para una presentación con los directores ejecutivos extranjeros de visita en la empresa en la que trabajan. Como es de esperarse, actuamos responsablemente y requerimos un examen diagnóstico que indique si tienen el nivel mínimo de competencia lingüística para iniciar semejante empresa, cosa que implica invertir mucho esfuerzo y dinero. Cuando no se ha cumplido con esta condición, nos hemos visto obligados a recomendarles retomar sus cursos de inglés regular hasta asegurarse de haber desarrollado las habilidades comunicativas que aseguren el éxito, tanto en el examen internacional a rendir como en el entorno donde se usarían dichas habilidades, sea éste uno laboral o universitario.

           Ante esta situación, es de esperarse que los padres, hermanos o familiares que ya pasaron por esta experiencia aprovechen todos los recursos necesarios para no permitir que sus familiares tengan las mismas dificultades o demoras. Por ello, buscan colegios que ofrecen la enseñanza del idioma inglés como parte de la malla curricular. Estarán dispuestos a invertir aún más si los  colegios ofrecen que sus egresados obtendrán certificaciones internacionales sin necesidad de estudiar en academias de inglés en forma paralela. Asimismo, el lograr esto antes de terminar la etapa escolar garantizaría mayores facilidades para poder egresar del pregrado universitario, ya que para hacerlo es requisito certificar el conocimiento de un idioma extranjero. Por otro lado, el ya contar con una certificación internacional ayudaría a que el alumno universitario centre toda su atención y esfuerzo en el estudio de su carrera.

        Por ello los padres de familia demandan esta enseñanza de los colegios que quieren para sus hijos. Ante esta situación, la respuesta inevitable es la competencia entre colegios, la cual resulta excesiva y se está convirtiendo en un problema incontrolable.

¿Cuál es el problema de que un colegio ofrezca que sus alumnos egresen habiendo obtenido una certificación internacional?

         Pareciera que esto no representa un problema, toda vez que el educando, habiendo ya aprendido inglés, tendría más recursos para enfrentar la vida después del colegio. Sin embargo, en este afán de cerciorarse que los escolares logren obtener dichas certificaciones internacionales, muchos docentes han sustituido el desarrollo de las competencias lingüísticas comunicativas por el perfeccionamiento de destrezas y estrategias para resolver las pruebas. También han dejado de lado el uso del libro de texto diseñado para adquirir y mejorar la aptitud lingüística y comunicativa para adoptar manuales dirigidos a desarrollar estrategias eficaces para aprobar un examen.

Aparentemente, algunas instituciones educativas no tienen claro qué políticas  deberían tener con respecto a la enseñanza del inglés. Algunos centros educativos no contemplan la importancia y necesidad de haber desarrollado primero el nivel lingüístico mínimo requerido antes de iniciar una preparación en cuanto a estrategias para resolver un examen. Esto podría traer terribles consecuencias a corto, mediano y largo plazo. Pudiéramos ver colegiales frustrados y con sentimientos de fracaso porque, en vez de ser hablantes de una lengua extranjera se ven convertidos en hábiles contestadores de exámenes.

No es necesario señalar que estos alumnos, lejos de disfrutar una clase en la que pudieran estar intercambiando ideas o experiencias en un contexto real del uso del idioma, pudieran terminar aborreciendo el curso de inglés. ¿Exagero? ¿Acaso algunos de nosotros estaría feliz en un ambiente donde enfrentásemos continuos fracasos?

       No olvidemos que nuestra mayor responsabilidad es la de ser formadores. Recordemos que esto es un proceso formativo en el que se va logrando alcanzar los niveles requeridos según los objetivos que nos planteemos.

 A la hora de iniciar la preparación para rendir un examen que nos proporcione un certificado de inglés de reconocimiento internacional debemos tener muy en cuenta qué tipo de certificación buscamos en relación con nuestros intereses y cuál es el que mejor se ajusta a nuestro nivel.

Tenemos que luchar contra este fenómeno que está asociado a la “rendición de cuentas” en donde todos luchan por mantenerse rentables en un mercado que apuesta por el que más ofrece. Esto no debería cegarnos y dejarnos arrastrar por la conveniencia económica, sino que debería prevalecer algo tan sencillo y potente como la honestidad. Probidad para ofrecer un producto que realmente entregue lo que promete y constituirse así en uno de los primeros realmente identificados con el logro real de lo que la educación en nuestro país requiere. Es necesario informarse y conocer lo que en verdad se necesita. El conocimiento asociado al logro de objetivos en un sistema educativo es una tarea que, en democracia, compete a todos los ciudadanos. Por otra parte, dicho conocimiento es fundamental para hacer el mejor uso de los recursos disponibles y tomar las decisiones más adecuadas.

No sacrifiquemos a nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Ellos confían en los adultos, cuya experiencia, conocimiento, verdadero amor y vocación, son los más idóneos para escoger el camino que los lleve a convertirse en ciudadanos competentes que, en un plazo no muy lejano, puedan engrandecer nuestra patria.

Comparte tus experiencias o consultas.


Flor de María Vila A.: Máster en Cognición, Aprendizaje y Desarrollo por la Pontificia Universidad Católica del Perú, Bachiller en Educación con especialidad en la Enseñanza de Inglés. Actualmente es Especialista Pedagógica y Miembro del Equipo de Investigación del Centro de Idiomas de la Universidad del Pacífico, además de Directora Académica y Directora Asociada de Relaciones Internacionales con Universidades Norteamericanas en International Contacts – Test Training & Advisory (rubro de asesoría y entrenamiento para postulaciones a universidades extranjeras). También ejerce como Examiner oficial en varios exámenes de la Universidad de Cambridge, es consultora independiente para Esan Graduate Business School, tiene 20 años como ponente en diversos temas de la enseñanza de inglés, y es instructora senior en exámenes internacionales (GMAT, GRE, TOEFL).